Saltar a:

Angeles y arcangeles

Inicio

Diferentes visiones del infierno

Según muchas religiones el infierno es el lugar a donde el alma de los pecadores va a pagar sus culpas una vez que su vida terrenal acaba; es habitualmente concebido como un lugar situado bajo la tierra lleno de sufrimiento y dolor que se representa por el fuego.

Si bien esta es una visión del infierno general, existen dos puntos de vista diferentes con respecto a lo que implica que el alma de una persona se vaya al infierno. Por un lado, para el cristianismo, un alma pecadora permanece en el infierno por toda la eternidad, mientras que para algunas religiones como el budismo o el hinduismo, el infierno es simplemente un lugar de paso en donde las almas impuras esperan su próxima reencarnación. A pesar de esta diferencia, la concepción que se tiene del infierno sigue siendo la misma, ya que para ambas religiones el infierno es un castigo a todos los pecados que se hayan cometido en vida.

Por otro lado, otra de las creencias religiosas que gira en torno al infierno es que se suelen hacer distinciones especiales con determinadas almas condenadas que se encuentran allí sufriendo por cada uno de los males que han cometido durante su vida, mientras que otras veces, se cree que los castigos son más bien generalizados. De todas maneras es importante destacar el hecho que en el caso del cristianismo y del Islamismo, el arrepentimiento tiene una mayor importancia que las acciones cometidas a la hora de determinar el destino que tendrá un alma pecadora. infierno-fondo

La imagen popular que se conoce como la del infierno es aquella que lo describe como un lugar rodeado de fuego y lava, en donde la gente es torturada por demonios, y algunos de estos demonios son los gobernantes absolutos y dirigen a todos los demás, tal es el caso del demonio Yama, Nergal o el príncipe de las tinieblas Satán. Otro punto importante a tener en cuenta en cuanto a las creencias del cristianismo con respecto al infierno, es que aquellas personas que no hayan aceptado a Cristo como su salvador serán quienes estén condenados a sufrir por toda la eternidad, aunque existe una contradicción con respecto a esto y es el hecho de que el cristianismo asegura que las almas de los pecadores sucumben ante los tormentos del infierno y dejan de existir. Otro punto de vista religioso importante que habla del infierno es el del judaísmo que en un principio creía en la existencia de Sheol, un lugar sombrío el cual todos eran enviados después de su muerte, pero en la actualidad el Sheol no es más que una metáfora de la muerte ya que no hace ningún tipo de referencia a lo que sucede con el alma una vez desencarnada. Posteriormente, las doctrinas judías distinguieron entre un lugar destinado para aquellas personas que fueran justas y honradas y otro para las almas condenadas por sus crímenes, delitos e impurezas. Esta dimensión también es conocida como Sheol-Abbadon y este término se traduce como perdición, debido a que Abbadon representa uno de los 7 demonios de la destrucción aunque se le conoce más por ser el ángel del abismo. De todas formas, en el caso del judaísmo, lo que sucede con la esencia de las personas una vez que están mueren, no tiene la relevancia que en otras religiones.

Infiernos mitológicos

infierno-pozoAl igual que la mayoría de las religiones, la mitología también tiene algunas ideas acerca de lo que era el infierno; por ejemplo, para los griegos antiguos el infierno recibía el nombre de Tártaro, y se consideraba un lugar de tormentos y sufrimientos. Básicamente este infierno era un lugar de castigo para las almas de aquellas personas que cometían crímenes; dos de las historias más conocidas dentro del infierno de la mitología griega eran la de Sísifo e Ixión. El primero era u n ladrón y asesino que cuando murió su alma se dirigió hacia el Tártaro para ser atormentada.

El castigo que se le asignó fue pasar toda la eternidad empujando una enorme roca colina arriba para después verla caer sobre su propio peso; Ixion, fue la primera persona que derramó sangre familiar al empujar a su suegro a un pozo lleno de carbones ardiendo debido a que se rehusaba a pagarle los regalos de la boda; su castigo fue el de pasar el resto de la eternidad girando en una rueda que se encontraba en llamas. Por otro lado, para la mitología romana el tártaro era el infierno donde ardía el alma de los pecadores, y los castigos que se les asignaba eran muy similares a los del infierno griego.

Por último, para la mitología Egipcia no existía un infierno en donde las almas de los condenados fueran castigadas eternamente; por lo general las almas que ingresaban al inframundo eran enjuiciadas y en el caso de que pasaran dicho juicio entonces podrían seguir su respectiva transición, pero cuando se presentaba ente los dioses un alma criminal o pecadora, por lo general la misma no pasaba en juicio y en vez de ser castigada como pasaba en el infierno griego y romano (y como pasa en el infierno cristiano) el alma era aniquilada inmediatamente.



(c) www.tarotyvidencias.com | contactarnos