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Angeles y arcangeles

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El limbo, un lugar intermedio

El limbo es un concepto desarrollado por varios teólogos que hace referencia a un estado de felicidad natural después se la muerte, un lugar que esta entre el cielo y el infierno.

La tradición católica por su parte describe al limbo como un lugar temporal al que van las almas de los fieles cuya muerta ha llegado antes de la resurrección de Jesús, que en este caso de denomina “Limbo de los patriarcas”, y también esta el limbo de los niños en donde permanecen las almas de los niños fallecidos que no han sido bautizados, es decir los que no han sido librados del pecado original, aunque a pesar de su nombre, se dice que allí también se resguardan las almas de los hombres que no han tenido la oportunidad de ser bautizados.

Verdaderamente limbo quiere decir “borde” y se introdujo en el lenguaje cuando se empezó a utilizar la teoría de que los niños muertos no bautizados residirían en una región fronteriza del infierno, en donde las llamas del fuego no los alcanzarían. Aunque se conozca popularmente como un sitio donde se resguardan las almas, desde la un punto de vista teológico este concepto de limbo nunca se terminó de definir. A diferencia del purgatorio, el limbo jamás fue declarado como dogma por la iglesia a pesar de que la creencia sobre su existencia fue muy difundida entre los fieles cristianos. Antes de que se comenzará a hablar acerca del limbo, la primera doctrina que fue fijada en cuanto al destino de las almas de los muertos no bautizados, fue desarrollada por San Agustín debido a su oposición frente a la doctrina pelagiana referente al pecado original, que debido a su iniciativa, la misma fue declarada herética. limbo-fotos

Según sus conclusiones, el pecado original es merecedor de las penas que propone el infierno, junto con sus tormentos y los niños no bautizados merecen el mismo destino, aunque la pena debería ser menor. El término que se utiliza ahora, “Limbo” fue introducido al lenguaje por Alberto Magno mientras que la influencia acerca de la idea sobre un lugar específico para las almas de aquellos niños no bautizados junto con la de la existencia de un cielo, un infierno, el purgatorio y el limbo de los patriarcas, fue inducida por si discípulo Santo Tomás.

De todas maneras como bien dijimos anteriormente, el limbo nunca fue incorporado al dogma pero si se administra como una creencia habitual en las enseñanzas que imparte la iglesia. De hecho, todo lo que al limbo refiere ha sido parte de la enseñanza regular que se da en la mayoría de las escuelas católicas aunque no este del todo presente en el catecismo romano de Tentro, que estuvo vigente por alrededor de 4 siglos. Por su parte las enseñanzas catequistas entre los siglos XIX y XX como las del padre Ripalda hacen mención varias veces del limbo de los niños como una alternativa al infierno al igual que el purgatorio, el infierno de los condenados y el limbo de los patriarcas. Por su parte, los catecismos un poco más modernos no mencionan al limbo pero si especula acerca de un destino especifico para las almas de aquellos niños muertos antes de poder ser bautizados.

El limbo según la iglesia católica

Existe un resumen oficial acerca de la doctrina de la iglesia católica que hace referencia la tema, que si bien no expresa la doctrina del limbo de Santo Tomas, hace referencia a la posibilidad de que exista un destino que estaría situado en el cielo y no en el infierno, algo que va en contra de la doctrina de Fe del siglo V. limbo-chicosEs importante destacar el hecho de que si la doctrina que hace referencia a la existencia del limbo como una dependencia del infierno o como un lugar independiente, ha contribuido históricamente a darle lugar a acusaciones de pelagianismo, y sin dudas las mismas serán mayores. Además ya han comenzado a oírse, aunque la comisión teológica no puede encontrar una forma de justificar la salvación de las almas que no han sido bautizadas, sin la posibilidad de negar expresamente las declaraciones dogmáticas irrevocables de la iglesia. Teniendo en cuenta todo esto, muchas personas consideran al bautismo como algo innecesario, pero eso dependerá de las creencias de cada uno. Lógicamente para un cristiano, el bautismo es una experiencia fundamental, al igual que la comunión, la confirmación y el matrimonio, pero vale aclarar que ninguna de estas acciones representa una obligación para nadie.



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