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Hechizos y conjurosMucha gente intenta plantear una diferencia entre los conjuros y los hechizos, pero la realidad es que ambos hacen referencia a los mismo; son actos de magia cuya pretensión es la de producir algún efecto sobre la realidad a través de procedimientos considerados sobrenaturales que poseen un carácter ritual, de todos modos, si deseamos hacer una diferencia, en muchas ocasiones el conjuro es la recitación o la invocación que se realiza mientras se lleva a cabo un hechizo. En el caso de que el objetivo de los conjuros sea el de adivinar el futuro, entonces lo denominaremos “sortilegio” y cuando lo que se quiere es cometer la voluntad de otra personas, entonces se llama “encantamiento”. Los conjuros son componentes sustanciales de varias religiones paganas, y a su vez, forman partes de muchas religiones monoteístas, como el Islam, mientras que en muchas otras como el Cristianismo, su práctica se encuentra explícitamente prohibida.
De todas maneras en los tiempo actuales, la práctica de conjuros o hechizos se considera jurídicamente bajo el amparo correspondiente a la libertad de creencias que a su vez esta protegida como derecho fundamental por la mayoría de las legislaciones democráticas, y aunque esto no impida la persecución a las estafas que suelen ser cometidas por aquellas personas que se hacen llamar ase mismos “brujos” y “brujas”, basándose en la credulidad o el deseo y la necesidad de fe y creencia, que poseen muchas personas. Básicamente los conjuros consisten en una representación simbólica correspondiente al efecto que se busca conseguir mediante la invocación de alguna deidad. Originariamente, y en muchos aspectos de la cultura popular, realizar conjuros o hechizos se tratan simplemente de un acto instantáneo sin una forma común; de hecho, supuestamente una persona puede realizar un conjuro de manera involuntaria, como por ejemplo el mal de ojo. Los conjuros y sus ritualesHaciendo referencia a las creencias paganas desarrolladas, los conjuros, ya sean estos de magia, de amor, de pasión o realizados por intereses materiales y personales, han adquirido y mantenido una estructura general: la preparación en donde se disponen de los lugares necesarios y los elementos junto con las personas que formarán parte de los hechizos; la apertura es la que inicia el ritual, creando una suerte de “ambiente mágico” apropiado, produciendo a su vez un efecto de comunión entre las personas que están participando del hechizo.
Ésta puede ser tangible o simbólica y en casos de prácticas de conjuros negros, generalmente se realizan con la finalidad de ganar un favor por parte de las entidades. La etapa final de los conjuros y los hechizos es el cierre, en donde se le da solemnidad a la clausura de la práctica y en donde se debe disolver todo esa ambiente mágico creado en el inicio. Debemos destacar que si consideramos todos estos elementos como ritual se puede distinguir el paralelismo que hay entre realizar conjuros y la estructura de las religiones monoteístas; un ejemplo muy apropiado es el de la misa cristiana. |